sábado, 2 de agosto de 2014

LA RUTA DEL CARES, Asturias-León (22-JULIO-2014)

La ruta de hoy sale, por una vez, del ámbito geográfico que ocupa este blog para recorrer la mítica Ruta del río Cares, en el corazón de los Picos de Europa, en el oriente asturiano-leonés. 

Pocos comentarios cabe añadir a esta conocida ruta, de dificultad media y apta para toda la familia. Es una de las rutas de senderismo más conocidas de España, por lo que existen cientos de páginas web y libros en los que se detallan sus características.
Recorrimos la ruta en un caluroso día de julio, junto a un buen número de excursionistas. Dejamos el coche aparcado junto al hostal de Poncebos. Recorrimos los 12 kilómetros de la ruta (24 ida y vuelta) bajo un intenso sol. No hay ninguna fuente por el camino, por lo que conviene ir bien provistos de agua y de un gorro. 

El recorrido por el cañón del río Cares nos deja bellísimos paisajes al borde de sus cortados acantilados. 
La historia de esta ruta de senderismo va ligada a la construcción de la central hidroeléctrica de Poncebos

Desde 1915 a 1921 la Sociedad Electra del Viesgo llevó a cabo las obras de captación y conducción de las aguas del Rio Cares desde el pueblo leonés de Caín (en el Ayuntamiento de Valdeón) hasta la central hidroeléctrica de Poncebos, en el concejo asturiano de Cabrales, a través de un canal de 11 km de longitud. Este canal, con un desnivel de un uno por mil tan pronto aparece a la orilla del camino como se interna en uno de los 71 túneles barrenados a mano y construidos por los más de 500 trabajadores que empleó la obra. De la dureza de la misma dan testimonio las 11 vidas que se perdieron en diferentes accidentes. 
La ruta parte desde los 200 metros del puente de Poncebos hasta los 505 metros de altitud de la localidad de Caín. Al comienzo de la ruta es donde está el desnivel más importante (los primeros 40 minutos), para luego llanear casi hasta el final. En Caín existen múltiples restaurantes y alojamientos en los que poder reponer fuerzas o pernoctar; Caín un lugar único, enclavado en un valle totalmente cerrado por las montañas y que vale la pena conocer.

Sin duda, el Cares es una de esas míticas rutas que todo senderista debe hacer alguna vez en su vida. 



sábado, 19 de julio de 2014

RUTA DE LOS ALTOS DE FONTARDIÓN. (RÍO EUME) 12-JUL-2014:

Comenzamos la ruta de los Altos de Fontardión desde la vieja central eléctrica de Ventureira. Para llegar en coche hasta este lugar debemos ir hasta As Neves (A Capela) y aquí coger la carretera que baja hasta el río Eume; no hay pérdida, está bien señalizado.
La antigua central eléctrica se enclava en pleno corazón de las Fragas del Eume y constituye todo un ejemplar de arqueología industrial digno de conservar. La central se puede rodear por sus pasillos exteriores. Un hueco abierto en la puerta permite asomarse a su interior y contemplar las enormes turbinas utilizadas antiguamente para generar energía. El lugar te transporta inevitablemente a tiempos pasados.
Hemos encontrado la historia de esta central en el magnífico blog de Manuel Calavera: "Diario de mi muerte"

"El proyecto de construcción de la Central se presentó en 1901 y comenzaron las obras ese mismo año. Obtuvo concesión del salto en enero de 1902 y del embalse en 1919. Se inauguró a principios de 1903. En 1909, tras un acuerdo, sumistra energía a la central de A Fervenza (Río Belelle).Tras su puesta en funcionamiento la mayor parte de la producción eléctrica se conduce a la ciudad de Ferrol. 

La Central fue explotada durante más de 25 años por Eléctrica Industrial Coruñesa hasta ser transferida a Fábricas Coruñesas de Gas y Electricidad. En diciembre de 1946 la Sociedad General Gallega de Electricidad protocoliza a su favor su compraventa y cesión dentro de su política expansionista y, posteriormente, es a su vez absorbida por FENOSA en 1955.

Como consecuencia de la falta de caudal por el llenado del Embalse del Eume, la central se cierra y abandona. En 1959 se pone en funcionamiento la nueva central".

La ruta de hoy comienza en la vieja central eléctrica y culmina en el Mirador de Teixido, en los altos de Fontardión, una llanura enclavada al borde del cañón del río Eume, y desde el que se observa una panorámica privilegiada.
Nuestra ruta comienza en las escaleras de cemento que parten de la puerta principal de la Central. Subimos dejando a nuestra izquierda un importante salto de agua que nace en los mismos altos de Fontardión. Rodeamos la central y pasamos por delante de las grandes tuberías que traían el agua.

El camino salva un fuerte ascenso en zigzag, con la permanente presencia de los tubos, que recorren verticalmente el monte. 
A medida que ascendemos, se hace más abundante la presencia de los denostados eucaliptos, aunque a esta altura predomina aún el bosque atlántico, con mayoría de robles.

A los 30 minutos de subida llegamos a una antigua zona de embalsado de agua. Un canal, aún visible, traía el agua hasta aquí desde el tramo del río Eume en el que ahora se encuentra el embalse de ENDESA. Desde esta antigua zona de embalsado se conducía el agua hasta la central a través de las tuberías, regulando el caudal mediante el sistema de compuertas que aún se pueden ver, y cuyo carácter industrial contrasta, ahora, con la frondosidad del bosque atlántico que llena todo el paisaje.

Antes de proseguir con nuestra ruta, compensa hacer un pequeño desvío y coger una senda que se abre a la derecha de la zona de embalsado. En un par de minutos, llaneando por la falda del monte, llegaremos a uno de los más bellos rincones de esta parte del Eume: un promontorio rocoso desde el que se observa una espléndida panorámica del cañón que traza el río y de su bosque de ribera. Desde esta mirador natural prosigue una ruta hasta el muro de la presa, que comentaremos otro día en este blog. El silencio y el paisaje que se puede disfruytar en este lugar lo hacen merecedor de una visita. Nosotros aprovechamos su tranquilidad para parar a comer.
Deshacemos este pequeño desvío, volviendo a la zona de embalsado de agua. Desde aquí nuestro camino prosigue por unas escaleras que nos llevan a otro buen rato de subida. En este tramo, el bosque atlántico desaparece, colonizado casi totalmente por el eucalipto. Es ésta la zona que más intensamente sufrió el incendio de hace unos años, que afectó casi en exclusiva a las masas de eucaliptal. Sus secuelas son aún visibles sobre el terreno, y sus conclusiones son fáciles de deducir: el bosque autóctono gallego, por el grado de humedad que conserva en el terreno, resulta casi infranqueable para un incendio forestal, haciendo de barrera natural o cortafuegos. Por el contrario, las zonas de eucalipto fueron las que sufrieron intensamente los efectos del incendio, haciendo de elemento propagador.
Al finalizar la subida, llaneamos por un camino que discurre entre vallados. Hay que tener cuidado y procurar no adentrarse en esta zonas en temporada de caza, ya que se trata de un coto muy concurrido y podemos llevarnos algún susto. Hace años, sin darnos cuenta de esto, hicimos esta ruta y nos metimos en medio de una batida de cazadores... y no resulta nada agradable.
El camino que recorremos pasa por debajo de un tendido de alta tensión y desemboca en una carretera. Aquí tomaremos hacia la derecha, y seguiremos la carretera hasta llegar al pequeño pueblo de Teixido, muy bien conservado. 

Poco después del pueblo abandonamos la carretera y tomamos una pista de tierra a la derecha para seguir ascendiendo al monte. A los pocos metros hay que abrir un vallado de alambres para continuar con el camino; conviene dejarlo cerrado para que el ganado que puebla estos montes no salga de la zona acotada. En este punto debemos estar atentos, ya que la pista de tierra finaliza y hay que proseguir la subida al monte por una senda no señalizada y muy poco perceptible que se abre a nuestra derecha, justo donde hay un bloque de piedra. Desde este punto se divisa ya el Mirador de Teixido, situado a nuestro frente sobre unas rocas graníticas. 
Subimos ese corto camino final y, por fin, llegamos a la meseta desde la que divisamos todo el valle del Eume. Rodeamos el mirador por la derecha y subimos hasta él por el sendero marcado y finalizando nuestra ruta.
El Mirador de Teixido, en los Altos de Fontardión, ofrece unas formidables vistas del Embalse del Eume y de su imponente cañón de granito. Por sus paredes ascienden los escaladores, en una de las mejores zonas de escalada de la provincia de La Coruña.

Esta zona de los Altos de Fontardión está poblada de caballos que pastan libremente y cabras montesas que salvan los grandes desniveles desde el río hasta la zona del mirador. 
El tiempo transcurrido en la ruta ha sido de 2 horas, a paso lento, deteniéndonos a disfrutar cada rincón. La vuelta hasta la central eléctrica de Ventureira se realiza en 50 minutos.

Después de la ruta, nos acercamos en coche hasta el Embalse del Eume, en la parroquia pontesa de Goente. El Embalse se encuentra actualmente en obras para renovar los aliviaderos inferiores que posibilitarán la salida del caudal ecológico, pero una servidumbre de paso permite acercarnos hasta su muro para contemplar la espectacularidad del cañón. En una próxima ocasión realizaremos la ruta que discurre por su interior.

sábado, 12 de octubre de 2013

RUTAS POR LOS ANCARES: SUBIDA AL PICO MIRAVALLES DESDE EL PUERTO DE ANCARES (6-0CT-2013)

Llegamos al puerto de Ancares en una típica mañana anticiclónica de los Ancares: cielos azules en las cumbres y densas nieblas en el fondo de los valles.

La subida al Miravalles desde el puerto de Ancares (1.669 m) es la alternativa más cómoda para subir a este pico. La alternativa más difícil es subir desde el pueblo de Balouta, situado a 1.100 metros de altitud, ya que se salva un desnivel muy superior.

Saliendo del Puerto de Ancares, y subiendo hacia el mirador en dirección NE, tomamos una senda que nos lleva por lo alto del cordal. Después de 30 minutos, dejamos la citada cuerda para avanzar a la derecha de una loma para acceder a la campa. Al fondo del valle divisamos el pueblo de Balouta, que conserva su estructura tradicional y sus típicas pallozas. 
Al llegar a esta campa (1.771 m), se debe cruzar a la izquierda del cordal y comenzar un ligero descenso a media ladera evitando la cresta, así como unos resaltes rocosos en la pared. A la sombra de estos roquedos orientados al Norte se mantienen grandes neveros hasta entrado el verano y también crecen amplias zonas de arandaneras; a la vuelta nos pararemos un buen rato en este punto parare coger un buen puñado de arándanos. 
Atravesamos un canchal producido por la erosión glaciar y continuamos en dirección Este, accediendo a una nueva planicie donde se incorpora, por la izquierda, el camino desbrozado y pendiente que sube desde Balouta. En este tramo tenemos que atravesar alguna zona dificultada por grandes rocas y algún paso aéreo. Estamos ahora a una altura de 1.756 m.
Nuestro itinerario por la alta montaña leonesa continúa por una línea de crestas con camino evidente hasta llegar a un cruce señalizado con flechas. Una de ellas indica que, subiendo a nuestra izquierda en dirección norte, ascendemos en aproximadamente 30 minutos a la cumbre principal de los Ancares en su vertiente leonesa. El último tramo es una corta pero fuerte ascensión en zigzag que lleva unos 20 minutos.
Y así llegamos a la cumbre del Miravalles, a 1.969 metros. En su cima hay un vértice geodésico de primer orden y el clásico buzón cimero donde los montañeros dejan sus tarjetas y notas como testimonio de la consecución de su cima. 
 En la cima nos encontramos con otros cuatro excursionistas y con un perro montañero que también disfruta del deporte de la montaña. Las vistas extraordinarias, como siempre en los Ancares
Parte del post de hoy se ha redactado tomando textos de la guía Rutas para caminar por Galicia, de Ediciones Nobel.